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Publicado en Finanzas
Martes, 11 de Noviembre del 2025

Cómo separar tus finanzas personales y las del negocio (sin ser contador)

Cuando arrancamos un emprendimiento, es normal que todo se mezcle: la plata que entra, la que gastamos, lo que usamos para vivir y lo que invertimos en el negocio.
El problema es que cuando eso pasa, nunca sabés si tu emprendimiento realmente gana plata o si solo está girando dinero.

Separar tus finanzas personales de las del negocio no es algo solo para empresas grandes. Es una práctica clave para cualquier emprendedor que quiera crecer con orden, claridad y menos estrés financiero.

 

Por qué mezclar la plata es un error

Al principio puede parecer práctico usar una sola cuenta para todo. Pero con el tiempo, eso genera confusión y problemas como:

  • No sabés si ganás o perdés. Si usás la misma cuenta para todo, no podés distinguir los ingresos reales del negocio ni los gastos personales.

  • Se complica cumplir con impuestos o rendir cuentas. Si sos monotributista, mezclar gastos puede dificultar justificar movimientos ante AFIP.

  • Tomás decisiones sin información. Podés pensar que el negocio va bien cuando en realidad solo se sostiene con tus aportes personales.

  • Vivís con estrés financiero. Porque no sabés si lo que tenés en la cuenta es tuyo, del negocio o de ambos.

 

Beneficios de separar tus finanzas

  1. Control y claridad total. Vas a poder ver exactamente cuánto genera el negocio, cuánto gasta y cuánto te queda disponible.

  2. Mejor planificación. Saber tus números reales te permite planificar inversiones, compras de stock o momentos para ahorrar.

  3. Cumplimiento impositivo más simple. Separar las cuentas facilita la gestión del Monotributo, deducciones y comprobantes.

  4. Tranquilidad. No necesitás revisar diez veces tu cuenta para saber si podés gastar o no.

 

Cómo hacerlo paso a paso

1️⃣ Abri una cuenta exclusiva para tu emprendimiento

No hace falta que sea una cuenta empresarial. Podés usar una cuenta digital gratuita a tu nombre (por ejemplo, Mercado Pago, Ualá, Cuenta DNI o un banco digital).
Usala solo para cobrar ventas y pagar gastos relacionados con el negocio.

Tip: si cobrás en efectivo, depositá ese dinero en la cuenta del negocio para no mezclarlo con tus gastos personales.

2️⃣ Registrá todos los movimientos

Llevá una planilla simple en Excel o Google Sheets con dos columnas básicas:

  • Ingresos (ventas, cobros, reintegros
  • Gastos (insumos, publicidad, comisiones, servicios)

Al final del mes, restá gastos a ingresos. Así sabés si el negocio generó ganancia o si necesitás ajustar algo.

💡 Si querés, puedo enviarte una plantilla gratuita descargable muy sencilla.

3️⃣ Definí tu “sueldo emprendedor”

Pagarte un monto fijo —aunque sea simbólico— te permite vivir tranquila y cuidar la liquidez del negocio.
Por ejemplo:

Si el negocio genera $300.000 al mes, podrías asignarte $50.000 como sueldo fijo y dejar el resto para gastos, stock y reinversión.

El objetivo es que el negocio te pague, y no que vos lo mantengas.

4️⃣ Evitá pagar gastos personales con plata del negocio

Parece un detalle, pero es clave.
Usá una tarjeta o billetera diferente para cada tipo de gasto.
Si necesitás pagar algo personal con plata del negocio, registralo como “retiro de dinero personal” para mantener el control.

5️⃣ Revisá tus finanzas al final del mes

Tomate 30 minutos para analizar:

  • Total de ingresos
  • Total de gastos
  • Saldo del mes
  • Si necesitás ajustar tu sueldo o tus gastos

Este pequeño hábito te va a permitir anticiparte a problemas y decidir con datos, no con suposiciones.

 

Separar tus finanzas personales y las del negocio te da orden, claridad y libertad.
Dejás de vivir con la sensación de que “no sabés dónde se va la plata” y empezás a tomar decisiones desde la información, no desde la intuición.

Empezá hoy con un pequeño paso: abrí una cuenta aparte y usá una planilla para registrar tus movimientos. En menos de un mes vas a notar la diferencia.